
Después de un feliz fin de semana en la que he disfrutado de la compañía pececil y la de mi gran amigo El Oso Estudioso (breve, pero fantásticamente intensa en varios niveles), me siento aquí a escribir un poquitín.
No tengo mucho que contar, sinceramente. Simplemente decir que me siento bien, que hacía tiempo que no estaba tan sereno (quizás más en apariencia, pq por dentro estoy en plena ebullición, eufórico y "contestón" -a veces, y desde la educación y la ironía,
of course-. Aunque los problemas siguen ahí (alguno de ellos tiene los días contados... 24), creo que los encaro de otra manera más positiva, como ya dije en
otra/s entrada/s.
Por otra parte me siento muy arropado en muchos aspectos. Con mi familia, con mi pareja... parece que el "Nuevo Héctor, con nueva fórmula mejorada" gusta más, y eso me hace sentir más en sintonía con ellos. También encuentro mucho apoyo en mis amigos, de mi pueblo y de Sevilla (los que conocí allí, y no necesariamente de allí)... me han aguantado a las duras y a las maduras y se merecen lo mejor por su santa paciencia. Y por último, las nuevas vías de relación que me abre este mismo blog, con gente que estoy deseando conocer en persona (AxiomA, no pudo ser por problemas informáticos este finde; Fifty-Zen, a ver cuando te dejar caer por el Sur; Trianero, que aunque nos conocemos desde hace mucho no nos vemos desde hace más, jeje; así como gente más difusa que llega a través del Flickr, y que me suben mucho el ego, jajajajaja.
A modo de anécdota pongo esta foto que me hizo mi amigo Zehio hace ya unos añitos. Me hace mucha gracia pq acabo de recordarla y he tenido que buscarla. Representa una etapa de mi vida, la estudiantil en Sevilla, previa a los grandes cambios que se avecinaron al final de la carrera. Fueron tiempos confusos y convulsos (
confulsos) en las que me "escondía" detrás de lo que se esperaba de mí y sin dar la cara ante las dudas y problemas que comenzaban a asolarme. Pero eso se acabó, ya no me escondo más, ya creo que me conozco mejor y esa imagen es la que quiero que la gente vea y acepte o no.
Se acabó el agradar por necesidad, el no decir nunca que no... que si soy más egoísta, pues a lo mejor...
Está claro ya que el estado de ánimo debe depender de uno mismo, y no de los demás, de si tu jefe hoy se ha levantado más cabrito que de costumbre, de si ese compañero trata de pisarte...
Ánimo a todos los que están pasando por una fase de crisálida-CAPULLO como la que he pasado yo y decirles que la realidad luego nunca es tan terrible como uno la pinta en su cabecita loca. Y otro abrazote enorme pa mis lectores!!!!